
Semanas después, llegó al mismo puesto en Estados Unidos. Su single “Someone Like You” también alcanzó la cima y Adele se convirtió en mujer record: primer artista británico en tener álbum y single en el top 5 al mismo tiempo desde... Los Beatles, en 1964. Once semanas después, el disco seguía en el mismo lugar y se cumplía otro record: Adele desplazó a Madonna, que hasta entonces había sido la mujer con mayor permanencia en el número 1 (las nueve semanas de The Inmaculate Collection). Madonna, entre Lady Gaga, Beyoncé y Adele viene muy, pero muy golpeada.
La chica de los records nació en Tottenham y su madre la crió sola en el sur de Londres. Era fanática de Spice Girls y Korn hasta que vio la tapa de un disco de Etta James y se lo compró por la foto: quería copiar el peinado. Después, cuando escuchó a Etta, se volvió loca: ésa era la música que estaba esperando.
En el colegio de arte de Croydon al que asistió, grabó algunos demos y sus amigos lo subieron a MySpace. Ahora los ejecutivos ya no descubren talentos en bares: los descubren online. Así descubrieron a Adele, aunque ella también cantaba en bares con su guitarra, a veces para cuatro personas. XL Recordings le hizo un contrato cuando supieron que esas canciones que parecían clásicos llevaban la firma de Adele, que tenía 17 años.

Fue esta última canción la que la convirtió en superestrella. La cantó en los Brit Awards 2011, sola con un piano, el cabello recogido en un rodete prolijo, elegantes aros de diva, vestido negro, pestañas postizas, boca en forma de corazón.
Toda la canción estuvo a punto de llorar y la cantó con una voz enorme, algo ronca, extraordinaria, que dejó a todos mudos y tembleques. En YouTube vieron la actuación seis millones de personas.
Adele, bocasucia, borrachina y con un acento impenetrable parece ser el reemplazo de Amy Winehouse, que no consigue recuperarse. Pero tiene algo más. Algo cercano, inmediato: parece adorable, también parece difícil, parece triste y parece la más divertida compañera de copas. Adele es peor que un libro abierto: es un libro con todas las hojas desprendidas, llora por los rincones, se ríe a los gritos, dice que no puede escribir sin estar borracha y encerrada “pero eso es probablemente porque soy joven y dramática y no sé cómo canalizar la alegría”. Putea tanto que es difícil llevarla a la tele, siempre usa grandes sweaters negros y se niega a ser un “ejemplo” para las chicas con sobrepeso: “No es algo que quiero tomarme como una causa. Me gusta comer, me gusta beber, me gusta fumar, no me gusta ir al gimnasio, pero no sé si va a ser así toda la vida. ¿Y si mañana adelgazo por cualquier razón? No quiero mantenerme gorda para ser un modelo de nada. Sospecho que voy a seguir siendo gorda pero bueno, no tengo la bola de cristal”.
La llaman “la reina de los corazones rotos” y algunos la acusan de que sus canciones son lugares comunes, la misma música y letra de siempre para contar el amor desdichado. Pero ella seguramente sabe que los snobs que piden beats y cosa rara también deben llorar en el baño cuando escuchan sus baladas de adiós, con esa voz que parece traerlas desde los años ‘50 para apuñalar por la espalda con su franqueza desarmante, su dolor primerizo, su antigua juventud. Su disco fue editado hace un par de semanas en la Argentina, pero no lo pone casi nadie.
Sus temas ya son remixados por los mejores productores de la escena.
Adele - Set Fire To The Rain (Thomas Gold Remix)
Adele - Someone Like You (eSQUIRE, OFFBeat Remix)
Adele - Rollin In Deep (Mark Junior Rollin Remix)
Mariana Enriquez - G.F








